"Mi Pequeño Taller" nació en 2003, con la intención de estudiar e investigar en grupo las distintas técnicas del encaje de bolillos. Poco después, el taller inicial (compuesto por varias encajeras de Guadalajara) se convirtió en un taller "virtual", que incluía a encajeras de todo el mundo.

Con la creación de este blog, quiero hacer partícipe a toda/o encajera/o interesada/o de mis experiencias e investigaciones sobre el encaje.

Gracias por seguir este blog y por dejar vuestros comentarios.

viernes, 11 de octubre de 2013

En nuestras manos


Ya ha empezado el curso, y lo estábamos deseando todas las encajeras como agua en mayo: algunas como alumnas, yo como profesora. El verano ha cundido poco. Siempre tenemos otras mil cosas que hacer y nuestra almohadilla descansa con su encaje a medio hacer, sin que podamos dedicarle mucho tiempo.

Encajes realizados por alumnas de
Mi Pequeño Taller
La verdad es que empezar el curso es una manera de volver a la rutina habitual. Si, además, asistimos a alguna clase, nos obligamos a trabajar de una forma continuada y a seguir aprendiendo. 

En nuestro taller empezamos, como siempre, con muchas ganas. Somos encajeras un poco fuera de lo común, porque no nos gusta hacer puntillas largas. Lo que nos gusta es aprender nuevas técnicas, para luego poderlas aplicar a posibles diseños, o simplemente por el placer de saber. Nos encanta ver cómo se hace una  misma cosa en distintas partes del mundo. Por eso, sabemos que no existe una manera única y correcta de hacer encaje de bolillos, como alguna que otra profesora por ahí se empeña en enseñar.

A lo largo de este primer trimestre vamos a practicar un punto italiano, que recuerda totalmente a una filigrana, llamado "Fiandra a tres pares". La manera de hacer esa fina cinta con tres pares solamente y la manera de unirlas cada vez que se superponen, es una maravilla y puede resultarnos muy interesante para aplicarlo a cualquier "invención" nuestra.

Librito de Gianfranca Tolloi
Para aprender esta técnica, nos basamos en un libro muy claro y detallado que ha escrito la encajera y diseñadora italiana Gianfranca Tolloi, a la venta en su web (http://www.tombolodisegni.it/) . Está escrito en italiano, pero como este idioma se parece mucho al nuestro, sólo es necesario que nos aprendamos unas cuantas palabritas básicas y estudiar con detenimiento los diagramas, para poder realizar el punto con éxito.


Como en otras ocasiones, recomiendo la compra de este libro a quien esté interesada en aprender el punto. No debéis escanearlo y pasarlo de unas a otras. Si no colaboramos con las pocas personas que trabajan para facilitarnos el trabajo y enseñarnos, dejarán de publicar y se guardarán sus conocimientos para ellas, compartiéndolo solamente con sus encajeras más cercanas. ¡El asunto está en nuestras manos!

© Antje González 2013

martes, 7 de mayo de 2013

La parte oscura del mundo del encaje de bolillos

¿Qué es lo que nos encontramos cuando asistimos a un encuentro de encajeras? Ambiente festivo, muchas encajeras mostrando los trabajos que realizan, puestos de venta donde encontrar todo lo necesario para hacer nuestros encajes...

Digamos que esa es la parte bonita, alegre y jovial. Pero existe otra parte oscura, casi negra diría yo, delictiva, de la que parece que muchos/as no quieren enterarse. Me refiero a la venta de patrones fotocopiados de revistas y libros, a veces incluso libros enteros, una actividad delictiva, como todos y todas bien sabéis (que no son tiempos ya para hacerse una la despistada).

Vamos a ver si nos enteramos: imaginaos que sois una persona que hace unos diseños preciosos. (Diseños que no surgen de la nada, sino que normalmente llevan detrás años de estudio y aprendizaje, a parte del talento artístico personal). Por lo que decidís montar un negocio (sea una tienda, sea un taller, sea un libro o una revista), en vez de dedicaros a otro tipo de trabajo como administrador en una empresa, médico en un hospital, auxiliar en un geriátrico, dependiente en una tienda o lo que sea. Ponéis a la venta vuestros diseños después de un cuidado trabajo de edición e impresión. Aparte, impartís unas clases para enseñar todo eso que sabéis. Naturalmente, cobráis por esa clase (es vuestro trabajo). Dais una clase a 5 alumnas a las que entregáis un patrón para practicar (cobráis por ese trabajo de 5) y esas 5 alumnas, en lugar de salir tan contentas de ese aprendizaje e intentar enseñarlo a sus amigas, lo que hacen es fotocopiar y dar a sus amistades, (incluso a todos los internautas a través de los álbumes Picasa), esos patrones: ahora son miles de personas las que disfrutan del trabajo de la profesora y diseñadora, pero sólo ha cobrado por 5. Ése es el pago por su trabajo...

Pero el asunto es más grave: esos patrones suelen venir de países donde utilizan otras técnicas de trabajar el encaje de bolillos, y lo correcto es hacerlo tal y como debería ser, porque sólo así se puede transmitir a las generaciones venideras la tradición del país.

Podría seguir alargando este hilo más y más, pero para no aburriros, os diré que esos patrones originales acaban en manos de algunos vendedores de esos encuentros. Vendedores que a todas nos suenan, claro que sí. Nombres que no quiero dar en público ahora, pero que vosotras mismas conocéis si compráis patrones fotocopiados. Un patrón fotocopiado siempre procede de la copia ilegal de un libro o una revista. Ese vendedor se está lucrando de un material robado y os está estafando también a vosotras, ya que dicho patrón no tiene ni una explicación sobre cómo hacerlo, ni el nombre de la diseñadora (borrado a conciencia antes de venderlo, en algunos casos, en otros ni eso), ni una fotografía. Es decir, compramos cuatro rayas con las que a menudo no sabemos ni qué hacer.

Y en todo este asunto hay unos cuantos culpables: primero, claro está, el vendedor-estafador. En segundo, las asociaciones organizadoras del encuentro que se hacen las despistadas y no prohiben a esos vendedores que vendan esos productos. Y en tercero: las compradoras de esos patrones, que estáis fomentando su negocio si compráis sus patrones.

Como dato curioso, comprar el patrón original a su autor cuesta, a menudo, menos que comprar estas fotocopias y con ello pagáis justamente a su autor, no a quien está robando a ese autor. Que os gusta un encaje que habéis visto en un encuentro y no sabéis dónde comprarlo..., sacadle una foto e investigar dónde adquirir el original: si vuestra profesora es profesora de verdad, seguro que conoce su procedencia o por dónde empezar a buscar. Lo que pasa es que también en ese terreno hay mucho intrusismo...

Si realmente te gusta el encaje de bolillos, te gusta tener patrones bonitos y quieres que alguien los haga para ti, quieres que se preserve esta tradición correctamente... no le hagas la guerra a sus diseñadores comprando fotocopias, no ayudes a quien hace las cosas  mal. Reconoce la labor de las diseñadoras comprando sus originales. Muchos puestos en los encuentros venden originales: apóyalos a ellos también comprando estos materiales.


© Antje González

lunes, 6 de mayo de 2013

Jornadas OIDFA España

OIDFA Logo Pin, Precio 2€

Hace exactamente un año escribí en este blog sobre OIDFA España, que todos los años reúne a sus asociadas en unas jornadas, que se celebran en distintas partes de España. Podéis consultar su blog (no demasiado actualizado, por cierto) para ver las actividades que van realizando.

El próximo sábado día 11 de mayo se celebrará la XXXIV Jornada de Primavera, en Madrid. Asistirán socias de toda España, y se acepta la visita de encajeras interesadas en conocer la asociación (previa notificación, por cuestiones de organización).

En primer lugar, haremos una visita programada al Museo del Traje, donde nos mostrarán piezas de encaje de sus fondos, especialmente expuestas para nosotras. 

A continuación, comeremos en un lugar cercano al museo, momento que aprovecharemos para charlar y conocernos un poco todas las asistentes. 

Por la tarde, se celebrará la reunión de asociadas, en la que, entre otras cosas, se concretará el stand que presentaremos en el congreso de OIDFA que este año se celebrará en Australia.  

Si estáis interesadas en pertenecer a OIDFA, Organización Internacional del Encaje de Aguja y de Bolillos, que edita 4 revistas al año, repletas de artículos muy interesantes a nivel internacional, podéis echarle un vistazo a la propia web de OIDFA (en francés e inglés) o acercaros el sábado a conocernos. Pertenecer a OIDFA no sólo te posibilita la lectura de sus revistas, sino también descuentos en la participación de los cursos, talleres y eventos de los Congresos.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Recordando a Eva Schafer

Siento  muchísimo la pérdida de Eva Schaefer, a quien conocí a través de Arachne, y con quien ya no tenía contacto desde hacía mucho tiempo. Pero gracias a quien tuve la oportunidad de aprender mucho de este mundo del encaje de bolillos. Me puso en contacto con Mariña Regueiro, con quien he participado en muchos cursos. Me enseñó a no poner una funda de colorines en la almohada (tan típico en España). Me enseñó a hacer una tira de punto con agujeros para sujetar los bolillos a la almohada de una forma muy segura. Me enseñó bolillos de regiones que nunca había visto antes. Me enseñó su colección de libros, cuando yo sólo tenía dos o tres: también me contagió esa pasión por comprar libros relacionados con el encaje y ahora tengo yo también una gran colección. Aprendí de ella a humedecer el lino mientras trabajaba con él, para que no se rompiera. A hacer las baguillas de distinta manera según estuviera trabajando hacia la izquierda o hacia la derecha. A hacer el cruce de estrella a la manera que lo hacen en Almagro. Y otras tantas cosas que, si esperara un ratito más, seguro me vendrían a la mente.

Por eso también siento mucho que no pudiera ver la revista de encaje de bolillos que he fundado y edito: no quiso que  se la enviara, porque no veía. Lo que me produjo una gran tristeza.

Pero una frase suya, que no olvidaré jamás es: "No te creas nunca lo que te diga nadie (sobre terminología, técnica o historia del encaje de bolillos), ¡ni siquiera lo que te diga yo!" Y, a pesar de que de primeras me resultó un tanto drástico, a lo largo del tiempo he podido comprobar que no le faltaba razón. Sin embargo, a lo que ella me dijo, no llegué a encontrarle pega alguna.